Folklore Típico

El Paloteo

De todas las expresiones folclóricas que han sobrevivido hasta nuestros días, quizá sean las danzas y bailes lo más representativo. Sin duda son lo más atractivo, lo más sugestivo y lo que expresa mejor y más sinceramente el alma popular. El folklore más típico de Ampudia es el paloteo, compuesto por una antigua y vistosa danza y el fuerte paloteo, propiamente dicho.

El origen de estos bailes, es difícil de precisar. Desde hace siglos se conservan estas expresiones que nos hablan de guerras y luchas, o quizás de ritmos ancestrales; tal vez de cofradías y gremios, pero, sin lugar a dudas, paganos.

Posteriormente, el paloteo lo ejecutaban las cofradías religiosas que mandaban hacer su letra y música, por lo que algunos lazos tienen letra religiosa como son “La Estrella” que se paloteaba a la Virgen de Alconada, Patrona de Ampudia, o “El Doble” que es un villancico popular.

Sin embargo se conservan todavía lazos o paloteos de origen profano, con carácter político basado en guerras como “Los Franceses”, o referidos a costumbres populares como ” El Enrame” que recuerda la costumbre de colocar ramas de árboles formando enramadas en la puerta de las mozas. Los diferentes grupos de “danzantes” que se han sucedido en la historia local, han difundido su folklore en numerosos viajes y salidas que realizaban a otros lugares. En 1939, el grupo de la Villa obtuvo en Madrid el primer premio nacional de danzas. Poco después, su práctica se fue olvidando, y para recuperarlo las mujeres tuvieron que comenzar a ejecutarlo (hasta entonces, sólo lo practicaban los hombres).

 La Sección Femenina, preparó un grupo de mujeres para participar en una exhibición de coros y danzas en Palencia en 1954. Después volvió a perderse, hasta que en 1968, la Juventud Agraria Local Católica, volvió a recuperar la tradición.

Composición de la danza y paloteo en Ampudia

Por supuesto, el baile más vistoso de Ampudia lo compone el paloteo o lazo y el trenzado del árbol; éstos se acompañan de danzas.

Las Danzas, en Ampudia se utilizan para dar comienzo a la exhibición, así como para saludar al público asistente. Al concluir la actuación también se finaliza con una danza de despedida. La danza es solo instrumental, acompañada de dulzaina y caja, mientras los danzantes sostienen los palos horizontalmente entre ambas manos, a la vez que se ejecutan distintos movimientos rítmicos.

Paloteo o Lazo , se denomina de ambas formas pues la ejecución de varios lazos es lo que se denomina paloteo. Cada grupo de paloteo está formado por ocho personas, dividiéndose en “guías”, colocados en los extremos y “panzas” situados en el centro. Antes también existía la figura del “chiborra”, localmente llamado “galleta”, encargado de animar al grupo mediante expresiones como ¡Aire!, ¡Venga, con salero!.. En la realización de cada lazo se hacen diversos pases y figuras que reciben el nombre de “calles” y “cabañuelas”. El danzante tiene en sus manos un palo cilíndrico de aproximadamente unos 50 cms. de longitud y al son de la dulzaina, van describiendo complicadas evoluciones acompañándose del ritmo de los palos. Sus pies no danzan, se mueven andando. Cada lazo tiene a su vez cuatro partes, formada cada una por dos estrofas musicales: copla y estribillo, que se repiten en total cuatro veces. Después de cada parte, la calle formada por los danzantes queda orientada en dirección distinta, hasta volver a la posición inicial.

El trenzado del mayo o mástil, localmente conocido como el Trenzado del Lazo, se compone de un mayo o mástil del que penden ocho cintas que son hábilmente tejidas por los danzantes en sus evoluciones. En el baile del trenzado es acompañado exclusivamente de música instrumental, en concreto de la dulzaina.

Atuendo, La vestimenta, como nos definen los propios componentes del grupo, está formada por calzón y camisa blanca con faldilla bordada muy hueca y un cancán almidonado. En la cintura una faja roja o azul. Tanto en ésta, como en los brazos, antebrazos y debajo de las rodillas, van atados lazos de colores, por delante y por detrás. Las medias siempre blancas; como calzado, zapatillas de esparto. La indumentaria se acompaña de corbata, pañuelo doblado cayendo del cuello, y dos bandas que van del hombro a la cadera contraria, formando en el cruce de la espalda un rosetón llamado “sol”, con una cinta que cae desde los hombros en forma de “M”.

La procedencia de este colorido y vistoso traje (común, en la esencia, a todos los danzantes de Castilla y León), de apariencia femenina (no olvidemos que estos bailes los realizaban antiguamente solo los mozos del lugar), ha llevado a algún estudioso a considerar estas danzas como una reminiscencia de primitivos cultos a divinidades femeninas.

Otros han considerado el fenómeno como una forma más de las muchas que toleraban el travestismo en la larga época del carnaval, también hay quien ha relacionado esta vestimenta con la de los antiguos griegos, basándose en el carácter pírrico de las danzas.